Desde que nacen, ya están ligados a ti hasta el final de tus días, es lo maravilloso de ser padre. Uno espera y desea que cuando van a salir a volar, todo lo que les has enseñado, todo lo que han aprendido en la escuela, en el Instituto, en la Universidad, les sirva para desarrollar su propia vida, solos o en compañía, y en definitiva, ser felices.
Cuando tienes un hijo diagnosticado con TEA, realmente, la cosa no cambia mucho. El trastorno es un hándicap, un peldaño mucho más alto en la consecución del fin expuesto anteriormente, ser felices. Cierto que las dudas, los miedos y los obstáculos son mayores, pero… ¿Quién dijo que la cosa iba ser fácil?
Ángela tiene 22 años, añazos te diría ella, y es gemela. Cuando nos dimos cuenta que algo no iba en su desarrollo, que no evolucionaba a la misma vez que su hermana, nos pusimos manos a la obra para suplir sus carencias. En aquellos años no había atención temprana, y hasta que conseguimos un diagnóstico, mejor dicho, que un especialista decidiera firmar un diagnóstico, huelga decir que no fue un camino de rosas, o si lo fue, no le quitaron las espinas.

En los inicios del siglo XXI entramos en la Asociación Provincial de Autismo “Juan Martos Pérez”, porque aparte de las terapias creemos en el Asociacionismo como elemento fundamental para defender y exigir los derechos de nuestros hijos. Y aquí seguimos, y en eso estamos. Y cuando se estaba acercando el fin del periodo obligatorio de enseñanza, nos asaltó la duda y la gran pregunta ¿Y después qué? ¿Que hacemos con una joven de 20 años con trastorno del espectro autista? Que hacer con una persona con un trastorno que se manifiesta en mayor o menor medida en las personas que lo padecen, de ahí que ninguna persona lo desarrolle de la misma manera y de ahí, igualmente, lo de “espectro”.

Tres grandes rasgos si tienen: Déficit de atención, problemas de comunicación y de relaciones con otras personas, y movimientos repetitivos y estereotipados.

Todo el mundo se hace esa pregunta, ¡ojo! Los padres con hijos “neurotipicos” lo tienen más fácil, ellos pueden optar por seguir estudiando o por luchar para entrar en el mercado laboral. Pero, y Ángela y todos los que son como Ángela, personas adultas, ¿Qué hay para ellos? ¿Qué les puede ofrecer la Sociedad?

No me negareis que es un tema peliagudo y complicado. Así estábamos cuando desde la Asociación, un grupo de Padres, preguntando, investigando en otras asociaciones similares sobre esta eterna cuestión, decidimos poner en marcha la primera UIC de la provincia de Jaén.

Las Unidades Integradas en la Comunidad (UIC) consisten, básicamente, en la utilización de los medios que la sociedad dispone en la Comunidad para crear programas de formación prelaboral, de formación individualizada según sus características y necesidades especiales, y atendidos por especialistas formados en intervención, con el objetivo de conseguir la inclusión de la personas con TEA en la sociedad.

Ángela lleva en la UIC tres años ya. Al principio, sola, pues ese primer año fue experimental, viendo, estudiando, analizando que opciones, que programas era más válidos para el objetivo marcado: inclusión, aprendizaje, divertimento…

El año pasado, la UIC estuvo formada por dos chicos. Más experiencia por parte de profesionales y centros donde los jóvenes trabajarían y colaborarían con su entorno.

 

    

                                                  

Creo que como padre, no puedo estar más satisfecho con la apuesta que nos marcamos su madre y yo. Ver a tu hija en el gimnasio dos veces a la semana, haciendo spinning en una sala con otras 100 personas, haciendo Zumba, natación…, colaborando como voluntaria en el Banco de Alimentos, ordenando libros en la biblioteca de la Universidad y en la Municipal, aprendiendo a manejar programas de office adaptados a su capacidad, recogiendo, ordenando y repartiendo ropa a las personas más necesitadas como voluntaria de Cáritas, En el Vivero cuidando plantas, y por supuesto, colaborando como voluntaria “Con carnet”, como dice ella, en las oficinas de la Cruz Roja. Inclusión e integración, objetivos por los que luchamos.

Este curso que comienza, las UIC están formadas por 5 chicos y chicas, de Lunes a Viernes y de 9 a 14 horas, muy ilusionados con las nuevas propuestas para las unidades y estamos seguros que la Asociación de Autismo “Juan Martos Pérez” va a poner todo su esfuerzo e ilusión para que este programa sea un éxito y perdure en el futuro, porque a fin de cuentas, se trata de su felicidad, su desarrollo como personas, y su participación como ciudadanos de pleno derecho en la sociedad.