La alimentación es una actividad básica y necesaria para los seres humanos debido a que permite el adecuado crecimiento y desarrollo de la persona. Esta actividad está relacionada con la experiencia de distintas sensaciones.

Las dificultades sensoriales en la alimentación es un tema de gran preocupación de los padres, ya que es  una actividad fundamental de la vida diaria y por ello causa gran ansiedad en el entorno familiar. Las horas de las comidas se convierten en momentos de tensión, e incluso se dejan de realizar salidas por el mal rato que conlleva este momento del día.

Por ello en la asociación tratamos de evaluar cuál es el verdadero motivo del rechazo en la alimentación y realizamos diferentes actividades en la zona oro-facial para fomentar la exploración táctil  y así incrementar su aceptación a las diferentes texturas de los alimentos.

Yo como Terapeuta Ocupacional intento fomentar su autonomía y  por ello me gusta proponerles actividades en los que se sienta motivados y participen de forma lúdica sin obligarles a tocar o a probar nada. Un ejemplo sensorial en la zona oral es el juego de los “besitos”, consiste en que el niño debe de tener los ojos cerrados e ir cogiendo vasos con diferentes texturas y temperatura, dar un beso en su superficie e identificar el material  que es.De forma progresiva se va estimulando toda la zona oral, hasta conseguir más aproximaciones y llegar a probar el alimento deseado.

La lista de juegos sensoriales puede ser infinita, cada uno puede imaginar según los intereses de cada niño lo que quiera para realizar diferentes juegos en los que implique la estimulacióntáctil del cualquier parte del cuerpo, podemos por ejemplo hacer jugar al niño con la  espuma de afeitar, la crema, la arena, plastilinas… Esto le permitirá habituarse a tocar toda clase de texturas y conseguir mejorar su hiperreactividad táctil y disminuir su rigidez a la hora de probar nuevos alimentos.