LA ECOLALIA EN NIÑOS CON TEA.

 

La ecolalia es la repetición de emisiones ajenas que se han escuchado con anterioridad y, aunque forman parte del desarrollo normal del lenguaje, en los niños con TEA es muy frecuente que estas persistan en el tiempo llegando a ser una de las características del  lenguaje en niños verbales con TEA.

Las ecolalias pueden ser producidas inmediatamente después de escuchar la emisión o transcurrido un tiempo. Puede ser algo que le han dicho (principalmente preguntas que no comprende), conversaciones que ha escuchado e incluso puede tratarse de diálogos completos de sus películas o series favoritas. Además, las ecolalias pueden ser más o menos exactas; es decir, algunas veces reproducirá el eco exacto al modelo que ha escuchado y otras veces añadirá variaciones o información extra. Estas últimas ecolalias nos indican una mayor competencia para adquirir un lenguaje espontáneo más creativo.

Además, es importante valorar si las ecolalias que presenta son funcionales (cuando existe interacción con otra persona y tienen un propósito comunicativo, ya sea para realizar peticiones, responder a preguntas, rechazar…) o son “no interactivas”( cuando no se dirigen a nadie. Estas suelen tener un carácter autoestimulatorio). Es de gran importancia valorar estos aspectos para intervenir correctamente, puesto que en el caso de las primeras descritas, la intervención se basará en sustituir la ecolalia por modelos más correctos. En el caso de las “no interactivas”, estas no se pueden eliminar por completo, pero sí que podemos reducirlas y marcar unas pautas para que el niño sepa cuándo puede utilizar este recurso para autorregularse o autoestimularse.

La ecolalia no es MALA, de hecho supone una forma de acceso al lenguaje, por ello, no debemos eliminarlas. La mejor forma de intervenir es la sustitución de estas ecolalias por modelos más funcionales y para ello, es necesario poner en marcha estrategias muy variadas. Algunas de ellas son:

Asegurarnos de haber captado su atención antes de dirigirnos a él.

  • Trabajar las funciones comunicativas: peticiones, comentarios, rechazo, responder a pregunta, etc.
  • Adaptar nuestro lenguaje a las competencias lingüísticas de cada niño. No ofrecer modelos de lenguaje muy por encima de su nivel espontáneo de lenguaje oral. Los modelos deben ser sencillos y dirigiéndonos a él de forma directa y clara.
  • Evitar usar el lenguaje figurado.
  • Evitar el bombardeo de preguntas y asegurarnos de que la respuesta a lo que preguntamos está dentro de su repertorio léxico.
  • Dar tiempo para responder.
  • Trabajar la comprensión de preguntas. Debemos asegurarnos de que el niño sepa responder a preguntas de si/no, e incluso se debe entrenar al niño para responder “no lo sé” cuando desconozca la respuesta.
  • Utilizar apoyos visuales para mejorar la comprensión cuando nos dirijamos a ellos.
  • En el caso de las ecolalias no interactivas y que el niño usa como “autoestimulación”, se pueden utilizar apoyos visuales para marcar el tiempo en el que puede hacerlo sin que interfiera en cualquier otra actividad.
  • Comenzar por temas de su interés.