¿Cuántas veces vas al supermercado a la semana? ¿Cuánto tiempo pasas una vez que estás allí? ¿Te agobian las largas esperas? ¿Sueles hacer lista de la compra o improvisas?

Los que usualmente acudimos a hacer la compra de forma semanal, sabemos que en ocasiones ir a hacer esta actividad tan cotidiana de la mano de un niño pequeño puede ser agotador, pero, ¿y en el caso de los chicos con TEA cómo llevan ellos esta actividad?

En otras entradas, mis compañeras ya han hablado de que las personas con TEA suelen presentar dificultades en funciones ejecutivas como la planificación, además es un tema muy recurrente cuando acudimos a entornos naturales, las familias nos informan que la compra semanal puede ser agotadora, ya que sus niños no paran quietos, se enfadan al entrar en el supermercado, no quieren esperar para pagar, etc. Es por este motivo por el que vamos a plantear algunas ideas que pueden ayudar a mejorar la participación activa y hacer que la compra semanal no sea una actividad tan agotadora para las familias.

  • Tal y como se comentó, en entradas anteriores, es importante que la persona con TEA entienda, planifique y secuencie los distintos pasos que se deben realizar para hacer la compra. Esta secuencia siempre se deberá hacer en base al nivel de abstracción que presente la persona con TEA (imagen real, pictograma, dibujo, lenguaje escrito).

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  • Anticipar normas sociales que se deben seguir. Es importante indicar lo que no se debe hacer en el supermercado (correr, gritar, etc., ) pero lo esencial es indicarle qué es lo que sí debe hacer para fomentar sobre todo una conducta positiva y adaptativa.
  • Participación activa en cada uno de los pasos, o lo que es lo mismo que la persona con TEA comprenda cada uno de los pasos. La experiencia nos indica que, en numerosas ocasiones, efectivamente se anticipa visualmente qué es lo que se va a hacer o cómo se va a realizar, pero no se comprueba que la persona con TEA esté atenta a esta anticipación.
  • Es importante que realice cada uno de los pasos que se han indicado en la secuencia, tales como elaborar la lista, coger el carro de la compra, etc., no vale que simplemente sea un mero observador de las actividades.
  • Lista de la compra. Es importante elaborar una lista de la compra comprensible para la persona con TEA. Algo común es que muchas veces la lista de la compra la realiza una persona distinta a la que va a hacerla, esto hace que continuamente se llame para concretar ciertos detalles en cuánto a la marca, cantidad, tipo y demás. En este caso, la lista puede hacerse con imágenes reales, con pictogramas, dibujos, palabras escritas, pero además es importante que haya material manipulativo o un lápiz para indicar qué se ha comprado ya y qué alimentos quedan pendientes.
  • Es importante que la persona con TEA disfrute de esta actividad, por lo que se puede crear un pequeño juego de “vamos a buscar este producto” o por ejemplo se le dé la opción de elegir un alimento preferido para comprar (sus yogures favoritos, unas galletas de sus dibujos animados, etc), o que incluso se llegue a un acuerdo en el que sea él, el encargado de comprar ciertos ingredientes para posteriormente en casa hacer un postre o una pizza artesanal.
  • Tiempo de espera. Tal y como se ha comentado anteriormente, ir al supermercado en ocasiones supone esperar largas colas para comprar la carne, el pescado o directamente para pagar, es por este motivo que es fundamental que siempre se asocien determinados objetos al tiempo de espera, para que la persona con TEA entienda que debe esperar pero se le ofrezca una alternativa para amenizar este tiempo; esto no sólo pasa con las personas con TEA, pensad qué hacéis vosotros mientras que esperáis vuestro turno en la carnicería o en el médico.
  • Ser constantes. Este es uno de los tips más importantes, ya que es fundamental que se adquiera una rutina y que no vea esta actividad como algo puntual que no tiene continuidad, la adquisición de esta rutina deberá ser gradual, puede ser que el primer día nuestro reto sea comprar tres cosas.

El supermercado puede ser un fabuloso entorno de aprendizaje para cualquier niño, ya que de forma indirecta se trabaja atención, planificación, tiempo de espera, manejo del dinero, autonomía, etc., por lo que ¡manos a la obra y a por el supermercado!