El JUEGO CON LOS DEMÁS NIÑOS

 

Un buen programa de intervención para niños con TEA  que mejore su calidad de vida debe contemplar las relaciones interpersonales como objetivo básico de aprendizaje, y para conseguirlo es necesario trabajar las habilidades socio-afectivas partiendo siempre desde contextos naturales.

El juego es una actividad social, donde los niños  aprenden a dominar sus capacidades y las normas sociales, se aprende de otros y este desarrollo viene determinado por la actividad lúdica.

Debido a la importancia del juego en la infancia es importante trabajar en entornos naturales para así favorecer la generalización de todos los aprendizajes en cualquier situación de la vida cotidiana.

Además la familia toma un papel primordial en este aspecto siendo los principales agentes activos en las intervenciones, dotándolos así de herramientas útiles en su día a día.

El parque es un espacio excepcional, en el cual se pueden  reforzar dichas interacciones, teniendo en cuenta la variabilidad de situaciones y dificultades en las que tienen que desenvolverse diariamente. Es fundamental contar con una figura que guíe y reconduzca al niño en estas actividades, dotándolo de recursos, apoyos y herramientas necesarias con las que puedan sentir confianza a la hora de establecer relaciones interpersonales.

Para llegar a una intervención de calidad y tras observar progresos evidentes en los niños con  TEA, debemos ir retirando los apoyos de manera paulatina, pues el objetivo final es la autonomía total en el momento de juego con iguales.

El parque es un lugar en el que no hay ningún tipo de estructura ni patrones a seguir. Es por esto por lo que en estos momentos aparecen los mayores problemas de los niños/as con TEA, por esta falta de estructura y por su incomprensión en las interacciones sociales.

En estas situaciones de ocio los niños/ as aprenden a actuar por turnos, practican roles sociales en los que adquiere un papel fundamental el juego simbólico ( cocinitas, el juego de las casitas, los médicos, carreras de coches, etc.), además del lenguaje que acompaña estos juegos y sus reglas. También adquieren el conocimiento de normas sociales como por ejemplo el acto de compartir, la empatía, cortesía hacia los demás, adaptar su lenguaje a los distintos contextos, etc. estas normas  le ayudarán para desenvolverse mejor en sus relaciones sociales y disfrutar de estos momentos.

 

¿Qué podemos hacer para aumentar esta interacción?

Antes de implicar al niño/a en el juego interactivo con un adulto, hay que construir una relación con él. Hay que conocer como juega , ver lo que le motiva y le interesa, para poder aplicarlo cuando se juegue con él, esto puede llevar un tiempo largo.

Hay que tratar de conseguir que el niño/a se interese en el juego uno a uno con el adulto, imitando sus acciones. Si el niño/a siempre realiza las mismas acciones, cambia las tuyas un poco y haz que parezca muy divertido. Cuando el niño/a se sienta cómodo jugando contigo, se podrá intentar que juegue con otro niño/a, y más tarde con un grupo pequeño de niño/as.

 

Como ejemplo para guiarle al jugar a fútbol :

Anticiparmos las dificultades que puede presentar un niño/a con TEA:

  • Incomprensión de las normas del juego
  • Dificultad para trabajar en equipo.
  • Descoordinación motora.

 

Normas:

  1. No podrán agredir ni insultar a ningún participante incluyendo al árbitro.
  2. No tocar el balón con las manos, excepto los porteros.
  3. No salirse de los límites del campo.
  4. Salir del juego si algún jugador siente alguna molestia o lesión.
  5. Acaparar las normas que dictamine el árbitro y hacer caso a su silbato.
  6. Dar la mano para despedirse de los contrincantes una vez acabado el juego

Enseñaremos  frases específicas que ayudarán al niño a unirse a los demás. Le explicaremos lo que pasa en los juegos, describiremos lo que va a hacer cada participante y lo que esperamos de este juego, a través de pictos y claves visuales.