“ECONOMÍA DE FICHAS”: UNA TÉCNICA PARA MODIFICAR LA CONDUCTA

 

Cuando hablamos de la técnica de “economía de fichas” nos referimos a aquella herramienta que se utiliza en psicología infantil para modificar una conducta, bien sea eliminar una conducta no deseada o instaurar una deseada.

Esta técnica consiste en que el niño o la niña va consiguiendo “fichas” (que pueden ser caritas contentas, estrellas, puntos…) cada vez que se produzca la conducta que se quiere conseguir, de tal manera que cuando reúna un número determinado de fichas, establecido con anterioridad, se le dará el reforzador acordado (por ejemplo, ir al Burger King si se obtienen tres fichas entre el lunes y el viernes). Para hacer al niño o a la niña partícipe y motivarlo/a en el proceso, todo lo anterior se refleja en un panel lo más motivador para él/ella, decorándolo con sus intereses.

Para que una economía de fichas resulte exitosa conviene tener en cuenta las siguientes claves:

En cuanto a las conductas a elegir:

  • Pocas conductas: conviene comenzar por pocas conductas tanto por el esfuerzo que le supone al niño o a la niña como por la implicación que requiere la técnica.
  • Conductas alcanzables: que se puedan lograr según el desarrollo evolutivo del niño o la niña. Si la conducta deseada resulta muy difícil de conseguir, se puede utilizar esta técnica con otras conductas que se acerquen al objetivo deseado.
  • Conductas concretas y que se puedan identificar con claridad ya que las conductas ambiguas pueden dificultar el éxito de la economía de fichas. Ejemplos de estas conductas claras serían: no gritar, comer sentado, compartir un juguete…

 

En cuanto a las “fichas”:

  • Comenzar pidiendo de menos a más “fichas” para conseguir el reforzador, por ejemplo, que en la primera semana sea necesario obtener 3 “fichas” para conseguir el reforzador y en la segunda semana 5 “fichas”.
  • Se deben dar de inmediato tras realizar la conducta y conviene que sea el niño o la niña quién la pegue en el panel, de esta manera será consciente del logro.
  • Deben ser “fichas” simples: no conviene dar “medias fichas” puesto que significaría que la conducta no se ha completado al 100%. En estos casos, conviene poner como objetivo a conseguir una conducta más simple y que se le puedan dar fichas simples (completas).
  • Se debe reforzar positivamente: reforzar la conducta adecuada es más eficaz que castigar la conducta inadecuada. Restar fichas puede desvalorizar los logros haciendo que el niño pierda el interés por el reforzador.
  • Acompañar la “ficha” con reforzamiento positivo verbal: por ejemplo, decirle “muy bien” o “eres un campeón” al niño tras realizar la conducta hará que aumente su motivación por repetirla, al igual que también puede aumentar su motivación contar al final del día (o de la semana, en función de la temporalidad del panel) las “fichas” obtenidas.
  • Puntuar aquellas conductas más difíciles de conseguir y no puntuar aquellas que sean fáciles de instaurar para que esta técnica no pierda valor.

 

En cuanto a los premios:

  • Premiar con reforzadores “baratos” que sean fáciles de conseguir para que el niño o la niña se haga pronto con la técnica y le encuentre valor al reforzador. No siempre deben ser premios materiales, también pueden ser salidas de ocio, comer algo que le guste, dormir con algún familiar…
  • Que sea el niño quien elija el reforzador (dentro de todos los reforzadores disponibles) en función del valor de la conducta, es decir, si el niño necesita conseguir más “fichas” para obtener el reforzador, éste tendrá más valor que si necesita conseguir pocas “fichas”.
  • Los premios elegidos para el panel sólo se pueden conseguir a través de la técnica y no de otra manera. Por este motivo, se debe tener en cuenta a la hora de elegir el reforzador la urgencia del mismo ya que si el niño necesita tenerlo en un plazo excesivamente corto y se le debe de dar, no se deberá poner en el panel puesto que el niño o la niña conseguirá el reforzador sin las “fichas” y, por tanto, no se realizará la conducta deseada tantas veces como se había establecido.

Si se realiza un panel de economía de fichas con estas claves y algo no funciona debemos observar qué está ocurriendo alrededor de la conducta como, por ejemplo, que para el niño o la niña sea más reforzante que el padre o la madre esté detrás de él o de ella para que consiga una “ficha” para obtener un reforzador a lo largo de la semana.

Una vez que el niño o la niña ha conseguido realizar la conducta deseada un número considerable de veces, no se debe seguir premiando esa conducta puesto que ya se ha adquirido y él/ella mismo/a ha comprobado lo gratificante que es la conducta. En estos casos, se le reforzará con palabras y gestos afectivos.

A continuación, se muestra un ejemplo de un panel de economía de fichas sencillo (las “fichas”, que en este caso son estrellas, se administran a parte del panel para que las pueda pegar):