El diagnostico no es y no debe ser utilizado como un buen o un mal pronóstico de desarrollo, es una importante herramienta de trabajo que sirve como base para la realización de un buen plan de intervención, ajustada tanto a las necesidades como a las potencialidades de la persona.

El diagnóstico junto a las evaluaciones que se realicen al niño/a, chico/a, nos guiarán para ofrecer la mejor atención posible.

Aunque existen muchas preocupaciones acerca de “etiquetar” a un niño/a, cuanto más temprano se haga el diagnostico basado en una exhaustiva evaluación del desarrollo, antes se pueden tomar medidas para ayudarlo y estimularlo.

En los últimos años ha aumentado la detección temprana del Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), lo que nos está permitiendo activar procesos de intervención especializada.

Para poder recibir un diagnostico de TEA, la persona debe haber mostrado dificultad antes de los tres años en algunas de éstas áreas: comunicación, lenguaje, interacción social, juego- comportamiento restringido.

Belén Pérez Vílchez. Coordinadora técnica y Psicóloga de nuestra asociación.